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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://mardelagrimas.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Navegando el Mar del L&#xE1;grimas</title><description>La historia de Dana Hare y sus viajes por el Mar de L&#xE1;grimas.</description><link>https://mardelagrimas.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Cap&#xED;tulo IV</title><link>https://mardelagrimas.blogia.com/2008/081801-capitulo-iv.php</link><guid isPermaLink="true">https://mardelagrimas.blogia.com/2008/081801-capitulo-iv.php</guid><description><![CDATA[<p>El nav&iacute;o que se les aproxima por el sur es un gale&oacute;n grande, comparado con el peque&ntilde;o <em>Roc</em>. Debe medir cien metros de la proa a la popa, y tiene el color pardo verdoso de los nav&iacute;os antiguos, salpicado aqu&iacute;&nbsp; y all&aacute; con manchas mas oscuras, producto de reparaciones recientes. Su casco es un bosque de distintas maderas: Caoba, cedro, pino, balsa, teca y varias inidentificables. El palo mayor lleva un escudo her&aacute;ldico en sable(negro) y azur(azul), y una bandera negra con dos tibias, t&iacute;pica del pirataje. El mascar&oacute;n de proa es un le&oacute;n dorado con un &aacute;gila blanca en la boca, y en estribor tiene grabado un nombre: <em>Albatros</em>.</p><p>En comparaci&oacute;n, el <em>Roc</em> no es mas que un esquife, pero lleva bandera de Kendria (&Aacute;guila blanca coronada en fondo dorado, rodeada de un circulo azul) y de hechura fina, manufacturado por un artesano maestro, pagado con la peque&ntilde;a fortuna del jefe de la Guardia Imperial (sin su consentimiento, claro). Una bella nave particular para cualquier conocedor. Y s&oacute;lo lleva dos tripulantes.</p><p>Dana ve la nave acercarse. Joseph hace se&ntilde;ales a la tripulaci&oacute;n del <em>Albatros</em>, que corresponde al gesto con las se&ntilde;ales universales de batalla: un silbido de cuernoy dos ca&ntilde;onazos.</p><p>- Nos env&iacute;an un ultim&aacute;tum de rendici&oacute;n. Y pueden hundirnos. - Observa Joseph. - Pero la nave es tuya. Tu decides.</p><p>Los ojos de Dana se fijan en el gale&oacute;n, mientras su fina boca apenas se mueve, silvando un - Prep&aacute;rate. Los abordaremos.</p><p>Por un momento Joseph cree que se ha vuelto loca. Pero es la capitana. Ella paga, ella manda. Preparan los garfios.</p><p>&nbsp;</p><p>El abordaje parece sorprender a la tripulaci&oacute;n del barco, pues el <em>Roc</em> se aproxima a una velocidad inaudita. Dana ha ordenado modificaciones interesantes a los planos originales, mismos que ahora rinden frutos. Entre ellos, un arp&oacute;n subacu&aacute;tico, disparable desde cubierta. El <em>Albatros</em> tiembla, mientras el grueso arp&oacute;n de acero destroza sus entra&ntilde;as. No es un da&ntilde;o grave, pero abre un pasaje a trav&eacute;s de las secciones mas desprotegidas de las bodegas, por debajo de la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n. Dana y Joseph penetran a trav&eacute;s, abordando entre sacos de harina y barriles de agua dulce. El <em>Roc</em> se aleja ligeramente, gracias al tim&oacute;n trabado por Joseph, pero se mantiene unido al <em>Albatros</em> por dos gruesos cables de manufactura &eacute;lfica, que Joseph y Dana han asegurado a una viga del techo de la bodega.</p><p>Tan pronto como descienden, Dana busca las escaleras que unen esta secci&oacute;n con la superior, que usualmente es la zona de camarotes. Joseph es qui&eacute;n la encuentra, y juntos suben la peque&ntilde;a escalera vertical, hasta encontrar una escotilla. Suben con cuidado, con Dana al frente. Un par de veces se encuentran con marineros, que se dirigen a examinar el da&ntilde;o, y se ocultan trepando entre las vigas del techo.</p><p>A punto de llegar a la escotilla de cubierta, son sorprendidos por un grupo que baja, sables, dagas y lanzas desenvainadas.</p><p>&nbsp;</p><p>El brazo de Dana es un borr&oacute;n. De pronto, a un marino le crece en el hombro una empu&ntilde;adura de piel de v&iacute;bora. Dana extiende de nuevo la mano, murmura tres palabras, y la daga ahora complementa el azul de su hoja con una filigrana bermeja, aunque ahora ya no se encuentra en el marino, sino en la mano de Dana. "La <em>Daga Leal</em>. Gracias, abuelo" piensa. Ese regalo le ha salvado ya la vida muchas veces, cuando se encuentra acorralada y desarmada. Se teletransporta directamente a la mano del portador de la vaina, siempre, convirtiendo al cazador en presa.</p><p>Tres individuos malencarados, viendo lo que le sucedi&oacute; a su compa&ntilde;ero, se avalanzan sobre Dana, con garrote, hacha de mano y espada, respectivamente. Lanzan tres ataques, a brazo, cabeza y pierna de la ladrona. Dana se inclina, evitando el hachazo, mientras la maza de Joseph golpea el est&oacute;mago del espadach&iacute;n. El garrote es desviado por un habil movimiento de la pierna derecha de Dana, mientras que el propietario de la mano que lo empu&ntilde;a recibe una estocada en un flanco, un palmo bajo el pez&oacute;n derecho. Dana siente el acero entrar entre dos costillas, perforando un pulm&oacute;n, y es entonces cuando gira la mu&ntilde;eca. La hoja corta la fr&aacute;gil materia, y sale empapada en sangre arterial.</p><p>Una lanza se incrusta entre las ropas de Joseph, quien s&oacute;lo voltea, rompe el asta con su maza (cuerpo met&aacute;lico, cabeza cil&iacute;ndrica, ribetes de metal s&oacute;lido) y arranca el trozo retante, revelando as&iacute; su armadura de placas completa. Un par de golpes a la cabeza del lancero, al grito de "no robar&aacute;s" y "amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo", y el pobre hombre cae, un hilo de sangre en el gorro de piel de conejo.</p><p>Los otros marinos, aterrados, suben a buscar refuerzos, profiriendo voces. Dana sonr&iacute;e a Joseph, quien s&oacute;lo atina a menear la cabeza a los lados. Dana apunta su estoque a la escalera. La luz del sol invita a subir a cgharlar con el capit&aacute;n.</p>]]></description><pubDate>Mon, 18 Aug 2008 08:06:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cap&#xED;tulo III</title><link>https://mardelagrimas.blogia.com/2007/032301-capitulo-iii.php</link><guid isPermaLink="true">https://mardelagrimas.blogia.com/2007/032301-capitulo-iii.php</guid><description><![CDATA[<p>Dana duerme, y sue&ntilde;a. Sue&ntilde;a al Mar de L&agrave;grimas. Sue&ntilde;a con sus sonidos y sus balanceos, con sus secretos. Sue&ntilde;a con cad&agrave;veres bien vestidos, pudriendose en el lecho marino. Vi&ograve; las almas atrapadas que contemplaban sus cuerpos pudrirse, condenados a recordar por siempre la vida que perdieron, las riquezas que acumularon y no pudieron llevarse. Y en el fondo vi&ograve; el reflejo de unos ojos violetas a trav&egrave;s de una m&agrave;scara tragim&egrave;dica.</p><p>Joseph la despierta, alarmado</p><p> - Qu&egrave; sucede, Jhoseph?- El rostro del cl&egrave;rigo se ve muy asustado.</p><p>- Piratas -Y sus ojos azules muestran la gravedad de la situaci&ograve;n.</p><p>Dana se viste con su ropa de batalla (Armadura de cuero tachonado, un par de botas ligeras, un estoque de acero &egrave;lfico, un par de brazaletes ribeteados en cobre, mostrando la m&agrave;scara de Olidammara, una mitad en cada brazo, y la daga de su abuelo y la cruz de su madre al cuello, como amuleto) y se prepara. Sube a cubierta, la ropa oculta bajo una capa ligera.</p><p>Joseph, entreviendo las posibilidades, se calza la armadura y repasa mentalmente los hechizos que puede necesitar. Nunca est&agrave; de mas tener precauci&ograve;n.</p>]]></description><pubDate>Fri, 23 Mar 2007 10:08:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cap&#xED;tulo II</title><link>https://mardelagrimas.blogia.com/2006/091502-capitulo-ii.php</link><guid isPermaLink="true">https://mardelagrimas.blogia.com/2006/091502-capitulo-ii.php</guid><description><![CDATA[<p> Sumergida en sus recuerdos, Dana admiraba la vista desde el tim&oacute;n de mando del <em>Roc</em>, su peque&ntilde;a embarcaci&oacute;n. Joseph preparaba algo de pescado en la cabina inferior, y el aroma de la comida costera hizo a Dana regresar a su pueblo. Realmente se com&iacute;a bien all&iacute;. Cuando se com&iacute;a.<br /></p><p>    El ganarse la vida como ladrona nunca fue f&aacute;cil para Dana. Su pueblo se situaba cerca de la capital de la comarca perteneciente al reino de Kendria, Lumn. La ciudad estaba consagrada al dios Olidammara, se&ntilde;or de los ladrones y bohemios. Luego de morir su abuelo, un poco antes de las fiestas del <em>D&uuml;nmainfestin</em> de Olidammara, tres hombres con ropas finas y abalorios extra&ntilde;os llegaron a la casa de Dana. Su madre, la se&ntilde;ora Aliesa, tan solo al verlos dio un salto. Abrazando a su hija contra su regazo, la llev&oacute; dentro de su casa y le orden&oacute; esperar.</p><p>&nbsp;</p><p>    Aliesa recibi&oacute; a los hombres en la puerta y hablaron largo rato. Dana no entendi&oacute; mucho. La verdad es que ni siquiera su madre entend&iacute;a muy bien. Los hombres se fueron,  pero cuando lleg&oacute; Dafet, el padre de Dana, su madre hab&oacute; con &eacute;l y se ech&oacute; a llorar.</p><p>    - Es muy peque&ntilde;a, Dafet. Necesita de m&iacute;.</p><p>    - Es su destino, Aliesa.  No podemos negarlo, y aunque nos negaramos, ellos vendr&iacute;an a llevarsela por la fuerza. </p><p>    - Pero s&oacute;lo tiene cinco a&ntilde;os...</p><p>    - Si ellos han venido ahora, es porque es el tiempo. Monse&ntilde;or Redsky ya nos hab&iacute;a avisado cuando naci&oacute;. Los pron&oacute;sticos de Olidammara dec&iacute;an que ella ser&iacute;a una de las elegidas.</p><p>    - Olidammara? Que sabe un dios de esto? Un dios como &eacute;l... Qu&eacute; har&aacute; con ella? Todo el mundo sabe lo que pasa en el <em>D&uuml;nmainfestin</em>.</p><p>    - Olidammara la proteger&aacute;. Si &Eacute;l la elige para ser madre, o si termina como sacerdotisa, o incluso si es rechazada. Su vida no ser&aacute; como la de cualquiera. Las otras chicas son prueba suficiente. Vivir&aacute; bien. Nos visitar&aacute; de tanto en tanto. Ser&aacute; lo que &Eacute;l quiera.</p><p>&nbsp;</p><p>    Su madre llor&oacute; de impotencia cuando los hombres se la llevaron, y Dana manote&oacute;, llor&oacute;, gimi&oacute; y se neg&oacute; a acompa&ntilde;arlos. Se la llevaron de todos modos. Las &uacute;nicas cosas que se llev&oacute; de su casa fueron la daga de su abuelo y un collar de oro que su madre puso en sus manos al partir. </p><p>&nbsp;</p><p><strong>    Ahora</strong> comprend&iacute;a como debi&oacute; de haberse sentido su madre. <strong>Ahora </strong>ve&iacute;a lo que antes no supo ver. Entreg&oacute; su vida al templo. Fue educada para adorar al dios del vino, de la m&uacute;sica, de la fiesta y el disfrute. Desde peque&ntilde;a se entren&oacute; con ah&iacute;nco, aprendiendo rituales, ceremonias, esculpiendo su cuerpo y su mente.  El tiempo que pas&oacute; en ese templo estuvo dedicada a su dios. Aprendi&oacute; todo lo que una chica debe saber de la vida, las formas de bailar, de moverse, de ser, de re&iacute;r, de amar. </p><p>&nbsp;</p><p>    Como Virgen del templo, cuidaba a los ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos, confortaba enfermos, hac&iacute;a labores de casa y, una vez a la semana, ayudaba al Monse&ntilde;or Rosco Redsky a preparar el altar, organizar a la gente, y hacer el sacrificio de fruta, vino, carne, pescado y leche que se hac&iacute;a en los altares. Y la vida la iba preparando para ser lo que se predijo que fuera. </p><p>&nbsp;</p><p>    Ten&iacute;a ya 21 a&ntilde;os, era poseedora de un cuerpo perfecto, &aacute;gil, torneado pero no robusto. Pechos firmes y blancos, cabello largo y casta&ntilde;o hasta la mitad de la espalda, trenzado con flores de alhel&iacute;, una cintura fina sin ser musculosa. Era un bello relleno para la larga t&uacute;nica de algod&oacute;n blanco destinado a ser usado para las V&iacute;rgenes del templo. Sin embargo, no habr&iacute;a de usarlo por mucho tiempo. El <em>D&uuml;nmainfestin</em> se acercaba.</p><p>&nbsp;</p><p>    Durante el <em>D&uuml;nmainfestin</em> hab&iacute;a tres d&iacute;as de fiesta. Las puertas de la ciudad se cerraban a los ni&ntilde;os, los bares abr&iacute;an toda la noche, la gente cantaba, jugaba a los naipes, dados y otros juegos, los juglares preparaban juegos de malabares y escenificaban dramas, los templos de Olidammara ofrec&iacute;an oraciones, rituales y c&aacute;nticos. Cercana la media noche del &uacute;ltimo d&iacute;a, las v&iacute;rgenes del Templo principal de Olidammara sal&iacute;an desnudas, con un jam&oacute;n en una mano y una botella en la otra. Daban su amor al primer hombre que las aceptaba en su lecho. </p><p>&nbsp;</p><p>    A los no versados en la religi&oacute;n de Olidammara estas costumbres les parec&iacute;an escandalosas, sin embargo los creyentes sab&iacute;an que las V&iacute;rgenes estaban entregadas al amor a la humanidad, que todo bohemio conoce a trav&eacute;s de todas las mujeres. Simplemente, amaban al amor, y propiciaban que el amor fluyera por su ciudad, aunque fueran solo por los 3 d&iacute;as del <em>D&uuml;nmainfestin</em>.</p><p>    Dana nunca olvidar&iacute;a  esa noche. As&iacute; como nunca olvidar&iacute;a lo que sigui&oacute;.<br /></p><p>&nbsp;</p><p>    Luego, despues del <em>D&uuml;nmainfestin, </em>y al parecer debido al designio del dios, en la ciudad solo se registraba un embarazo. Siempre era un var&oacute;n con ojos violetas y el cabello rubio. Dana fue madre.</p><p>     Durante el tiempo que dur&oacute; su pre&ntilde;ez, fue cuidada y agasajada con lo mejor del templo, y sus ropas se cambiaron por las de la Santa Madre. Su t&uacute;nica blanca fue sustitu&iacute;da por un vestido violeta, y un sayo del mismo color con bordaduras de oro formando el rostro contrahecho de la M&aacute;scara Tragem&eacute;dica, simbolo sagrado de Olidammara. Era la primera vez que Dana lo ve&iacute;a, ya que era costumbre que la portadora se quedara en la torre mayor del templo, al cuidado fiel de los sacerdotes. Ellos estaban all&iacute;, con sus t&uacute;nicas verdes y azules, siempre pendientes, siempre rezando, a&uacute;n incluso en el momento del parto.</p><p>&nbsp;</p><p>                                                    <img src="//mardelagrimas.blogia.com/upload/externo-d56e896e69729eee1bb7efe511e38b9c.jpg" border="0" alt="M&aacute;scara Tragem&eacute;dica" title="M&aacute;scara Tragem&eacute;dica, s&iacute;bolo de Olidammara" width="157" height="189" /> </p><p>&nbsp;</p><p>    Cuando el ni&ntilde;o naci&oacute;, los sacerdotes lo tomaron, lo limpiaron, lo envolvieron en una manta y lo sacaron de la habitaci&oacute;n. Dana apenas tuvo tiempo de ver su cabello rubio y su piel blanca, y luego cedi&oacute; ante el sue&ntilde;o, las drogas para el dolor y la fatiga. </p><p>&nbsp;</p><p>    Estuvo dormida un d&iacute;a y medio, y al despertar la mantuvieron en cama.  Luego vino Monse&ntilde;or Rosco Redsky:</p><p>    - Hola, Dana. </p><p>    - Hola Monse&ntilde;or. D&iacute;game, que ha pasado con mi hijo.</p><p>    - Tuyo? No, Dana. No es tu hijo. Es de Olidammara, &Eacute;l nos lo ha enviado. Ser&aacute; uno de Sus Avatares, un Palad&iacute;n que luche por &Eacute;l, que lo defienda a &Eacute;l y que gane fama para &Eacute;l. Sus victorias ser&aacute;n  las de &Eacute;l, y la fama de ambos se extender&aacute; por el mundo entro. </p><p>    - Pero, Monse&ntilde;or, yo soy su madre, yo lo he cargado dentro de m&iacute;, es parte de mi alma, es... </p><p>    - No Dana. T&uacute; eres su madre, le diste vida, pero eres s&oacute;lo el medio. Olidammara lo env&iacute;a a la tierra. T&uacute; has sido una herramienta para Su designio.</p><p>    - Qu&eacute; pasar&aacute; con &eacute;l, Monse&ntilde;or?</p><p>    - Despreoc&uacute;pate, Dana. Tu hijo viene a la tierra a servir a nuestro dios. Nuestro dios lo proteger&aacute;. Ser&aacute; grande, tendr&aacute; fama, y riqueza, y podr&aacute; ser nombrado como hombre fel&iacute;z. En el combate ser&aacute; bravo, en la mesa ser&aacute; voraz, en la bebida ser&aacute; siempre sediento, pero siempre sobrio. Ser&aacute; todo lo que quiera ser. Y luego de pasar un tiempo, reinar&aacute; sobre nuestra ciudad del mismo modo que lo hago yo ahora. Nuestro dios nunca permitir&iacute;a que le pase algo a uno de sus hijos, y si as&iacute; fuere, ser&aacute; porque &Eacute;l no tenga otra opci&oacute;n. </p><p>    - Y se merece mi respeto un dios que aleja a una madre de su hijo? &Eacute;l sabe que siempre lo he adorado, que he dedicado mi vida a servirle, pero ahora me arranca de los brazos  al fruto de mi vida. Cuando menos volver&eacute; a verlo?<br /></p><p>    Monse&ntilde;or Redsky mueve la cabeza negativamente y mira hacia otro lado</p><p>    - Si, Dana. Sin embargo, tardar&aacute; un tiempo. </p><p>    Y diciendo esto, sale de la habitaci&oacute;n. </p><p>    Dana mira  el horizonte, y puede ver de nuevo el reflejo de las velas en el cabello rubio del peque&ntilde;o. Consulta sus mapas, la br&uacute;jula y corrige el rumbo, antes de dejar el tim&oacute;n a un fresco Joseph. Las l&aacute;grimas de sus ojos se mezclan con el Mar de L&aacute;grimas, y sus recuerdos vuelan mas r&aacute;pido que el velero que surca las aguas traicioneras.  Su primera parada ser&aacute; pronto, y las nubes blancas indican que a&uacute;n no se alejan suficiente de la costa. Parece ser buen augurio. </p>]]></description><pubDate>Fri, 15 Sep 2006 04:59:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cap&#xED;tulo I</title><link>https://mardelagrimas.blogia.com/2006/091501-capitulo-i.php</link><guid isPermaLink="true">https://mardelagrimas.blogia.com/2006/091501-capitulo-i.php</guid><description><![CDATA[<p>  El sol sal&iacute;a por el horizonte, entre unas nubes blancas y un mar azul, iluminando al barco en Dana y Joseph viajaban. "Barco" es apenas una descripci&oacute;n gen&eacute;rica para el peque&ntilde;o velero que se debat&iacute;a entre las olas de este mar que no era un mar como cualquier otro. El Mar de L&aacute;grimas era traicionero, grisaceo, y en &eacute;l viv&iacute;an las peores creaturas conocidas.</p><p>&nbsp;</p><p>  No era que el Mar de L&aacute;grimas fuera la peor cosa en la tierra, pero  es verdad que el gran trozo de agua que rodeaba el continente de Bas-Lator era una de las peores. S&oacute;lo era superado por los pozos de lava del desierto de Utan, la isla flotante de los dragones,con su &iacute;gneo contenido, y las cuevas de los orcos, en Belia sur.</p><p>&nbsp;</p><p>  Dana siempre hab&iacute;a querido explorar el Mar de L&aacute;grimas, a&uacute;n de peque&ntilde;a, y cuando su abuelo paterno agonizaba le comunic&oacute; su deseo. El abuelo, Fredrich Hare,  esperaba a la Muerte en una alcoba en la vieja casa donde viv&iacute;a con su hija mayor y su familia. Fue haciendo una ennumeraci&oacute;n de sus pocos bienes materiales, y luego de repartirlos, llam&oacute; a sus familiares para darles los &uacute;ltimos consejos que habr&iacute;an de recibir de &eacute;l. La peque&ntilde;a Dana fue llamada al final.  <br /></p><p>    - Dana, t&uacute;, de entre todos, eres a la que m&aacute;s quiero. A t&iacute; te dejo lo &uacute;nico que en mi vida fue tan preciado que nunca pens&eacute; en desprenderme de &eacute;l.  </p><p>Y diciendo eso, saco de debajo de su almohada una peque&ntilde;a daga de mango de piel de v&iacute;bora. La hoja era az&uacute;l met&aacute;lico, y ten&iacute;a peque&ntilde;os grabados. </p><p>    - Mi abuelo dec&iacute;a que era m&aacute;gica, que fue lo que qued&oacute; en la explosi&oacute;n de la casa del viejo mago de su pueblo. Nunca tuve la oportunidad de comprobarlo. El viejo mago me invit&oacute;     alguna vez, en mi juventud, a unirme a sus grupos de batalla, pero el miedo a la Muerte me hizo negarme.</p><p>Dana se acerc&oacute; al lecho de su abuelo al o&iacute;rlo hablar tan fatigosamente, y deseando confortarlo le pregunt&oacute;:</p><p>    - &iquest;Por qu&eacute; temes a la Muerte? &iquest;Es acaso algo malo?<br />    - No -dijo el abuelo- pero significa el ya no sentir, el no volver a amar, el no volver a sonre&iacute;r.<br />    - Hay ya mucha gente que no siente, abuelo.Y hay quienes no aman y no sonr&iacute;en, y no est&aacute;n muertos<br />    - Eso crees, Dana? &Eacute;ste es el &uacute;nico destino peor que la muerte, porque vagas por el mundo envenenando las almas, sin encontrar la paz. Se dice que esa gente muere en una         inundaci&oacute;n, y que el Mar de L&aacute;grimas viene personalmente por ellos porque no soporta su presencia en la Tierra. No seas nunca as&iacute;, Dana. Si eres buena, tu alma atravesar&aacute; el         Mar de L&aacute;grimas flotando suavemente por sobre las olas, mirando el hermoso cielo, y oyendo el canto de las sirenas.</p><p> Y as&iacute; diciendo, el abuelo expir&oacute; su &uacute;ltimo aliento. Dana tom&oacute; sus manos y llam&oacute; a sus padres, diciendo:</p><p>    - El abuelo ha muerto ya. Su alma atravesar&aacute; el Mar de L&aacute;girmas ahora, como dice Monse&ntilde;or Redsky<br /> </p><p>  Si, el Mar de L&aacute;grimas siempre fue un sitio peligroso. Las almas de los muertos malos viv&iacute;an al fondo, y a veces se  las arreglaban para subir a la superficie. Nadie nunca hab&iacute;a logrado cruzarlo. Dana se lo hab&iacute;a propuesto, a&uacute;n antes de tener que enfrentarse al mundo real. Tarde o temprano llegar&iacute;a al lugar donde el mar hace conexi&oacute;n con los Planos Menores, donde el plano Astral recoje las almas de los muertos, donde el plano Material termina y cede paso a los planos de Mecano, el plano de los Sue&ntilde;os, el plano Celestial y el Infernal. Ella llegar&iacute;a y los recorrer&iacute;a como las almas. Encontrar&iacute;a a su abuelo, le hablar&iacute;a, le contar&iacute;a sus haza&ntilde;as como ladrona y aventurera. Entonces ella volver&iacute;a, regresar&iacute;a al plano Material como nadie antes, y traer&iacute;a pruebas. </p>]]></description><pubDate>Fri, 15 Sep 2006 03:07:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
